Mis bolsos de trapitos

La primera que uso mis bolsos pues fui yo, se me hacía como medio incoherente que yo haciendo estos bolsos no los usara yo misma.

Así que cuando terminé unas cuantas de la colección Boho, pues me animé y me hice una a mí.

Obviamente quería que fuera un bolso que reflejara todo de mí, si bien cada uno de los bolsos son una copia fiel de lo que yo soy, siempre trato de hacer algo que pueda agradar, a vece tengo imágenes muy extrañas en la cabeza que no podrían ser funcionales, pero, en fin, la cosa es que el bolso era exactamente lo que yo estaba sintiendo en ese justo momento.

Dale, pues este es el bolso, como ves es igual que los otros, solo que en este uso una tela estampada de calaveras porque no sé porque me gustan mucho, y uso colores que en realidad pues la armonía que hacen en más bien intuitiva que en si una armonía de color elaborada tal cual.

Bueno… pues andaba yo feliz por el mundo con mi bolso y presumiendo que, pues yo los hago, la verdad que los gustos de dividen mucho, te estaría mintiendo si te digo a todo mundo les gusta lo que hago.

Un día tuve que salir, no recuerdo a donde, como contexto te digo que actualmente vivo en Ensenada Baja California, y como cosa extraña yo pensé que tenían mucha influencia californiana en muchas cosas como el estilo cochela, pero ejemplo que es la base se mi trabajo, la cosa es que hay de todo como en todos lados.

Pue ese mencionado día estaba comprando material para mis bolsos y una señora ya de edad se me acerco y me dijo “menudo valor debes de tener para usar algo así” yo solo volteé a ver a la señora, me sonreí y seguí en mi rollo.

Después de un rato y ya en mi carro me cayo el 20$ y me empecé a reír y me dije: ¡mira la viejilla cabrona lo que me dijo! Y me seguí riendo.

A los días pues andaba en la calle de nuevo y una mujer joven se me acerco y me pregunto donde la había comprado, y pues obvio le dije que yo las hacia y le di mis datos, a los días se comunicó y eligió uno de mis bolsos.

Bueno… volvemos a lo mismo, de todo hay…

Y esto me pasa muy seguido por donde ando, comentarios buenos y comentarios no tan buenos, sin ser malos, ¡vamos! Que hay de gustos a gustos a mi no me gustan las cosas rígidas, convencionales o tradicionales, ¡Nooooo! Me castiga mi religión, pero entiendo que habrá a quién le gusten otras cosas que a mí.

Pero el día que me dijeron que mi bolsa era de trapitos me cautivo mucho eso, te cuento…

Hubo un evento en el colegio de mis niñas y pues allá te voy, yo uso el bolso de todos los días, no me importa si me combina o no yo lo traigo.

No recuerdo exactamente que estaba yo haciendo, pero una de las maestras me pidió apoyo para hacer algo, y como me dice mi mamá que soy arroz de todos los moles pues voy, recuerdo que puse mi bolso en una de las mesas de trabajo de las maestras, llego una de las monjitas del colegio y tomo el bolso y dijo: Me encanta este bolso de trapitos, ojalá yo pudiera usar uno de estos.

Todas las personas que estaban ahí se echaron a reír y yo volteo y veo a la monja y de verdad estaba muy entretenida viendo el bolso, y hasta decía de todo le cabe, está hermoso…

A mi me causo mucha ternura porque siendo un accesorio muy cotidiano para nosotras que a veces ni le damos importancia, me di cuenta como otras mujeres pueden apreciar algo así, cuando le dije que yo los hacia de todo a todo, lo apreciaba más y decía que para ella son de colección y que sería feliz con uno, pero que ella no podía usar uno con tantos colores pero que los “trapitos le encantan”

Bueno a historia no termina ahí porque hoy estoy haciendo un bolso en color negro de tamaño mediano con muchos trapitos para esa monjita que aprecio tanto mi trabajo que me hizo feliz.

Y ahora cada vez que me ve en el colegio no me llama por mi nombre, me dice la mamá de los trapitos; y eso me hace reír mucho porque lo dice con mucho respeto, ahora imagínate cuando le llegue con su bolso me va a amar….

Lo que rescato de esto es que al final del día siempre va a haber una persona con la puedas sentir empatía por lo que haces, lo que sea, muchas veces podemos pensar que por que hacemos cosas distintas o no tan iguales a otras son pocas las personas a las que les puede gustar, y yo creo que o es así.

Sí que encontrar tu nicho, comunidad o resonancia igual lleva un poco de tiempo, pero al final lo similar atrae a lo similar y eso es lo que hace esta ensalada de vida interesante.

Así que a la otra que te quieras poner algo distinto no lo dudes ni tantito que importan los demás la cosa es que tú te sientas feliz usando lo que quieras, es perfecto para ti, y más perfecto será si usas un bolso Ateva ¡jajajjajajajaj!!!

Ya casi estamos listas…
Perfecto!! muchas gracias

1 comentario en “Mis bolsos de trapitos”

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